Hay historias que nos recuerdan que, incluso en medio de la tragedia más profunda, siempre existe espacio para la esperanza.
Hace más de diez años asumí, junto con mi esposa Lucila, la presidencia de la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela (ONTV). Durante este tiempo hemos sido testigos de innumerables actos de solidaridad, pero algunos permanecen para siempre en la memoria.
Tras el devastador terremoto que recientemente golpeó a Venezuela, en la ONTV comenzamos a contactar distintos hospitales para conocer de primera mano cuáles eran las necesidades más urgentes y cómo podíamos colaborar.
En una de esas llamadas al Hospital J. M. de los Ríos, una doctora nos contó una historia que jamás olvidaremos.
Entre los sobrevivientes rescatados de uno de los edificios colapsados se encontraba una niña de apenas 12 años. Al despertar en la Unidad de Cuidados Intensivos, hizo una única pregunta:
“¿Dónde está mi violín?”
Había perdido todo. Sin embargo, en medio del dolor, su mayor preocupación era encontrar el instrumento que tanto amaba.
La historia llegó hasta Alexis, un joven músico formado en El Sistema Nacional de Orquestas. Alexis también forma parte de la historia de la ONTV. Hace algunos años tuvimos el privilegio de acompañarlo durante su proceso de trasplante. Hoy, recuperado y convertido en profesor de violín, dedica su vida a enseñar música a niños y jóvenes.
Mientras impartía clases en el Colegio Hebraica, recibió la noticia. La tristeza fue tan evidente que uno de sus alumnos le preguntó qué ocurría. Alexis le contó la historia de aquella niña que, tras el terremoto, lo había perdido todo… incluso su violín.
La respuesta del niño fue inmediata.
Sin pedir permiso, sin esperar reconocimiento y sin dudar un instante, decidió donar su propio violín para que aquella niña pudiera volver a tocar.
Ese violín llegó al Hospital J. M. de los Ríos. En medio de monitores, medicamentos y equipos médicos, la niña volvió a sostener un violín entre sus manos. Por unos instantes, la habitación dejó de ser una sala de terapia intensiva y volvió a llenarse de música, esperanza y vida.
El video que acompaña esta historia expresa mucho más de lo que cualquier palabra podría describir.
En tiempos en los que con frecuencia escuchamos noticias que nos dividen, los venezolanos seguimos demostrando que la solidaridad forma parte de nuestra identidad. Bastó conocer la historia de una niña para que otro niño decidiera desprenderse de algo profundamente valioso para él, con el único propósito de devolverle una sonrisa.
Para nosotros, esta historia tiene además un significado muy especial. Años atrás la ONTV tuvo el honor de acompañar a Alexis en uno de los momentos más difíciles de su vida. Hoy, él fue el puente que hizo posible este acto de amor. Es la prueba de que la solidaridad nunca termina en quien la recibe; continúa su camino y termina transformando otras vidas.
Quizás eso sea lo más hermoso de Venezuela: incluso entre los escombros siempre aparece alguien dispuesto a reconstruir la esperanza.
Hoy ese violín representa mucho más que un instrumento. Representa la empatía, la generosidad y la extraordinaria capacidad que tenemos los venezolanos de tender la mano cuando más se necesita.
Porque hay terremotos que derrumban edificios, pero también hay gestos de amor capaces de levantar el espíritu de un país entero.
Gracias a Alexis, a ese pequeño alumno, al personal médico del Hospital J. M. de los Ríos y a todos los venezolanos que, día tras día, nos recuerdan que la solidaridad sigue siendo una de nuestras mayores fortalezas.







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